Con la ayuda de famosos, reabre el Teatro Franz de General Roca
Cerrado desde hace treinta años, el empresario teatral Javier Faroni consiguió la colaboración de Mirtha Legrand, Lavié y Les Luthiers, entre otros, para su reconstrucción.
No es la remake de Cinema paradiso, pero se le parece. Al sudeste de Córdoba, el centenario pueblo de General Roca está convulsionado. Muchos de los 3.000 habitantes no pisaban un teatro ni veían cine desde hacía treinta años y, para peor, las generaciones más jóvenes no habían experimentado aquella sensación de ver la vida representada en escena. El viejo cine-teatro Franz estaba abandonado y con él, la vida cultural. Pero el empresario teatral Javier Faroni (productor de En la cama, El hombre inesperado y Flores de acero, entre otras) metió las narices y le dio final de película a la historia: "El pueblo recuperó la alegría", coinciden los vecinos.
El edificio, reliquia del lugar construido en 1930 con chispazos del art decó, representó por décadas el corazón del pueblo, hasta que cerró sus puertas para funcionar como salón de fiestas y hasta sede del club del trueque tras el corralito. "Estaba arruinado y era como ver reflejado el orgullo del pueblo caído a pedazos", cuenta el Intendente Norberto Bergami. Un, día al Padre José Alberto Cruchinho se le ocurrió reavivar esa suerte de tumba teatral. Y para la operación rescate se armó una comisión vecinal. No estaban solos: Faroni, hombre nacido en esas tierras y quien vivió en la zona hasta los nueve años, se arremangó. Fue el puente para que artistas donaran pertenencias (ver Los famosos...) y -aunque no se anime a confesarlo-, "donó de todo, desde butacas a cartelería", según el arquitecto Oscar Sánchez, especialista en revivir teatros por el país. "Creyeron que había que tirar abajo el predio, pero me encerré a estudiar y pudimos salvarlo", agrega Sánchez.
Entre tanto alboroto, se escucha mencionar a un fantasma. "Debe estar riéndose en primera fila", suelta alguien. Es que cuenta la leyenda -que los lugareños se encargan de condimentar-, que una italiana llegada a esos pagos mandó a construir el teatro en plena crisis del 30. Era la señorita Luisa Franz, a quien los cordobeses nombran como si se tratara de un prócer. Nacida en 1875 y visionaria para la época, dejó su sello cuando la pobreza azotaba. Conocida por su generosidad (dicen que llegó a tener 78 ahijados), se negó a hacer asistencialismo cuando un grupo de personas le solicitó dinero para una olla popular. Como respuesta, mandó a construir edificios, entre ellos un teatro que garantizara fuentes de trabajo y diversión. "Si una mujer pudo en los años 30, ¿cómo no íbamos a poder nosotros juntos?", interroga Lilia Guarnieri, integrante del movimiento de recuperación.
Bicicletas sueltas sin dueños a la vista, chicos correteando, padres despreocupados. Roca parece una postal de aquella Argentina en la que "se podía dormir con la puerta abierta". En procesión, arriban unas 300 personas alertadas de que llegó Clarín. Desde gurrumines en delantal hasta abuelitos con bastón y el lagrimón a punto. El negro Asenjo, el carpintero del pueblo, desempolva anécdotas: "El cine era el centro de la vida social. Acá se concretaban noviazgos, pasaba todo. Los domingos había doble función. Y si no tenías plata, el boletero te dejaba pasar igual".
Hoy el teatro "quedó en proporciones hasta exageradas en comparación con lo que es el pueblo", se emociona Faroni, mientras comparte un asado en la parrilla de su tío Pipi. "Es como un efecto dominó"-opina Silvana Robotti, secretaria de asuntos sociales del lugar-. "De la mano de la reconstrucción se armó un grupo de teatro local". "Podremos traer elencos de gira, pero lo importante es que General Roca generará sus propios hechos culturales, dará lugar a sus artistas", agrega Faroni.
Rosana Barkigjija se jacta de haber sido la última quinceañera que en los 80 festejó sus 15 primaveras en el edificio. "Nunca más supimos lo que era ver un espectáculo. Es volver a vivir. Sueño con que Maximiliano Guerra suba un día al escenario", suspira. Norberto Malvestuto, alma mater de la radio local que transmite desde el patio de su casa, asiente y advierte que ha sido un día de excesivas emociones no aptas para nostálgicos. Aún resta el gran suceso: el 30 de agosto, día en que el pueblo celebra a su patrona, Santa Rosa de Lima, habrá doble festejo: se inaugurará la sala (con el nombre de Faroni) y un padrino de lujo, Carlos Calvo, quien tendrá que preparar varias lapiceras y armarse de paciencia para firmar "todos los autógrafos que vamos a rogarle", grita alguien. Desde Buenos Aires, Calvo responde al desafío: "Me halaga la propuesta. Que un pueblo pueda recuperar un espacio así, habla de un resurgimiento artístico, de devolver la alegría. No veo la hora de encontrarme con este pueblo".
• Marina Zucchi | Clarín | 2008-08-17
Espectáculos en cartel y en gira. Talleres y cursos. Nuevas convocatorias. Publicaciones.
Para poder seguir ampliando los servicios
que prestamos y ofreciéndolos en forma totalmente gratuita,
es necesaria tu colaboración.
Ver noticias del 01 de 2009 (5)
Ver noticias del 12 de 2008 (7)
Ver noticias del 11 de 2008 (26)
Ver noticias del 10 de 2008 (40)
Ver noticias del 09 de 2008 (31)
Ver noticias del 08 de 2008 (42)
Ver noticias del 07 de 2008 (28)
Ver noticias del 06 de 2008 (26)
Ver noticias del 05 de 2008 (51)
Ver noticias del 04 de 2008 (32)
Ver noticias del 03 de 2008 (27)
Ver noticias del 02 de 2008 (31)
Ver noticias del 01 de 2008 (43)
Ver noticias del 12 de 2007 (9)
Ver noticias del 11 de 2007 (37)
Ver noticias del 10 de 2007 (33)
Ver noticias del 09 de 2007 (19)
Ver noticias del 08 de 2007 (24)
Ver noticias del 07 de 2007 (46)
Ver noticias del 06 de 2007 (30)